La Crisis Climática

Vivimos en un mundo sumamente bello y asombroso. Sin embargo, nuestro planeta y sus habitantes se enfrentan a una amenaza severa e inmediata: el cambio climático. El cambio climático ha causado que la capa de hielo del Ártico, la más antigua y gruesa (4 a 6 metros), se haya reducido increíblemente en un 95 por ciento. [1] Las islas están desapareciendo gradualmente bajo las olas del mar. [2] Casi 5 millones de animales murieron recientemente en Mongolia en el peor invierno en medio siglo, incluidos cabras, ovejas y caballos. [3] Los monos se están cayendo muertos de los árboles en México por el calor extremo. [4] Seis millones de especies de animales y plantas se enfrentan a la extinción en los próximos 50 años debido a las altas temperaturas y a los patrones climáticos cambiantes. [5] Los anfibios, que al ser animales de sangre fría son sumamente sensibles a los cambios de temperatura en su ambiente, sufren un riesgo mayor. [6] Esta situación también afecta a los seres humanos y muchas comunidades han tenido que buscar otros lugares donde vivir. El gobierno tailandés incluso considera la posibilidad de trasladar la ciudad de Bangkok, la capital del país, a un terreno más elevado.

El cambio climático, tal como lo definen las Naciones Unidas (cambios en los patrones de temperatura y clima en el largo plazo[7]), ha tenido un efecto enorme sobre el mundo que se evidencia en el aumento de la intensidad de los huracanes e inundaciones, la desaparición de los glaciares y el aumento del nivel de los mares. [8] Si bien el clima de la tierra siempre ha sido cambiante, desde una perspectiva histórica dichos cambios han sucedido a lo largo de miles de años. Sin embargo, con la llegada de la Revolución Industrial en el siglo 19, el cambio climático se ha acelerado mucho más. La temperatura de la Tierra ha aumentado 2 grados Fahrenheit desde 1850[9] y este aumento se ha vinculado a las actividades humanas. [10]

Debido a los efectos catastróficos del cambio climático sobre el ambiente, Food Empowerment Project prefiere usar el término “crisis climática” en vez de “cambio climático”, y ese será el término que usaremos en resto de este artículo, a menos que nos vayamos a referir a él en un sentido científico o geofísico o si estamos citando otra fuente.

La crisis climática representa una amenaza muy seria, su efecto se evidencia de muchas maneras y ha tenido consecuencias profundas sobre los animales, los seres humanos y el planeta. A continuación describimos algunos de los efectos más severos.

Clarabelle & Valentine from Edgar’s Mission

El efecto sobre los animales

Las imágenes de osos polares que flotan precariamente sobre témpanos de hielo que se deshacen se han vuelto emblemáticas del efecto de la crisis climática sobre los animales. Sin embargo, la mayoría de las especies de animales viven en zonas de clima habitable. 

Muchos de esos animales se encuentran actualmente en riesgo, lo cual se debe en parte a la forma en que los comportamientos de apareamiento, alimentación y migración de muchas especies se relacionan con la temperatura, la precipitación y otros cambios estacionales sutiles.

En las zonas con la mayor riqueza natural del mundo, como al Amazonas y las islas Galápagos, la mitad de las especies de animales sufren la amenaza de extinción debido a la crisis climática.[11]

Las aves son un ejemplo de cómo las temperaturas ascendentes amenazan la supervivencia de algunas especies al cambiar su hábitat, provocar asincronías en los patrones migratorios y de anidación e incluso cambios en el tamaño y forma de su cuerpo. [12] Muchas aves migratorias consumen bayas e insectos para obtener la energía que necesitan en sus largos recorridos. Sin embargo, las investigaciones científicas han mostrado que el cambio climático provoca que la primavera se adelante, por lo que algunas aves llegan a sus destinos después de que han ocurrido la floración y la eclosión de los insectos y, en consecuencia, no encuentran sus fuentes de alimentación.[13]

Si bien no se puede decir con certeza cuáles especies están más amenazadas por la crisis climática que otras, lo que está claro es que las especies que ocupan los hábitats polares y los naturalmente cálidos son las más vulnerables. [14] En las regiones polares, estas especies incluyen a las morsas, los pingüinos, los renos, las focas, los zorros y liebres árticos, las orcas, las ballenas beluga, los narvales y, por supuesto, los osos polares. Por otro lado, el calor extremo está afectando a un creciente número de animales, incluidas las aves del desierto de Mojave, los mamíferos australianos y los abejorros de Norteamérica.[15]

“Si sólo tomamosen cuenta las emisiones de metano, podemos examinar el estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés) sobre dicho gas y allí encontramos que la agricultura animal es responsable del 32 por ciento de las emisiones totales de metano a nivel mundial; una cantidad casi igual a la producida por los combustibles fósiles, que aportan el 35 por ciento de las emisiones globales de metano”.

kt = kilotonne

Uno de los principales factores causantes de la crisis climática es la agricultura animal. La magnitud de su efecto sigue siendo tema de investigación. Los esfuerzos para cuantificar el efecto que tienen industrias específicas sobre el clima siempre están cambiando, al igual que cambia el nivel de emisiones. Uno de los problemas para informar sobre la magnitud del efecto de la agricultura animal sobre el clima es que la industria es responsable de muchos tipos de emisiones antropogénicas (causadas por los humanos), incluidos el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O). Como lo explica la climatóloga Shaina Sadai “Calcular una cifra clara y sencilla del porcentaje de emisiones mundiales procedentes de la agricultura animal es algo complicado porque es muy difícil seguir la pista de las emisiones y comunicar el efecto total de los distintos tipos de contaminación debidos a lo gases de efecto invernadero”. “Al sumar el efecto total de los distintos gases de efecto invernadero, tenemos siempre que tomar decisiones basadas en valores sobre cómo comunicar el efecto neto de los gases de efecto invernadero que tienen distintos potenciales de calentamiento y persistencia en la atmósfera. Si bien la suma de este efecto total a menudo se comunica en referencia a un marco temporal de 100 años, esto puede enmascarar el efecto del metano; que es mucho más potente que el CO2, pero que tiene una persistencia menor en la atmósfera”.

De acuerdo con la Dra. Sadai, una cantidad que sí podemos determinar es la de las emisiones de metano. “Si sólo tomamosen cuenta las emisiones de metano, podemos examinar el estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés) sobre dicho gas y allí encontramos que la agricultura animal es responsable del 32 por ciento de las emisiones totales de metano a nivel mundial; una cantidad casi igual a la producida por los combustibles fósiles, que aportan el 35 por ciento de las emisiones globales de metano”. [17] El metano es responsable del 30 por ciento[18] del calentamiento que ya ha ocurrido, por lo que es vital que se produzcan reducciones pronunciadas de las emisiones de dicho gas si se quieren cumplir las metas del Acuerdo de París y limitar los efectos de la crisis climática.[19]

Lo irónico es que la explotación de los animales al ser usados como comida por los seres humanos no solo es una causa significativa de la crisis sino que las condiciones climáticas extremas provocan el sufrimiento y muerte de los animales. Por ejemplo, cerca de 10,000 pollos murieron en julio de 2022 en Inglaterra y Gales mientras eran transportados a mataderos cuando las temperaturas alcanzaron los 104 grados Fahrenheit (40 grados Celsius) por primera vez en la historia.[20]

Asimismo, 462 puercos murieron en Harbin, China en 2023 en una noche tórrida en la que, según se informó, la temperatura alcanzó los 140 grados Fahrenheit (60 grados Celsius).[21] 

Las vacas también lo sufrieron. Una ola de calor mató a al menos 2,000 vacas en el suroeste de Kansas en 2022,[22] y unas 370 vacas murieron en Iowa en 2023 en lo que se describió como el mes más cálido jamás registrado en la Tierra. Según lo expresó un ganadero de Iowa, a quien claramente sólo le preocupaban las pérdidas económicas, las vacas “Comenzaron a desplomarse y no había nada que pudiéramos hacer al respecto”. “Nunca vi nada semejante”. [23] Según los resultados de un estudio publicado en 2023, cerca de un 77 por ciento de las vacas que se crían actualmente para obtener carne y leche están expuestas a condiciones climáticas susceptibles a causarles estrés por calor durante al menos 30 días del año, en tanto que el 20 por ciento de las vacas (las que viven en regiones tropicales) están expuestas al estrés por calor todo el año. Se proyecta que la cantidad de vacas expuestas al estrés por calor durante al menos 30 del año alcanzará un 90 por ciento en el año 2100 y que un 34 por ciento de ellas lo estará todo el año.[24]

 

El estrés por calor aumenta las tasas de respiración y mortalidad, reduce la fertilidad, modifica el comportamiento de los animales y suprime los sistemas inmune y endocrino, lo cual aumenta la susceptibilidad de los animales a algunas enfermedades. [25] En los Estados Unidos, los ganaderos reciben subvenciones de los contribuyente a través del Programa de Indemnización Ganadera (LIP, por sus siglas en inglés) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), quien los indemniza por los animales muertos debido a condiciones meteorológicas adversas.[26] En contraste, los animales no reciben ninguna ayuda. 

 

El efecto de la crisis climática sobre los animales terrestres puede parecer evidente. Sin embargo, la mayoría de las especies animales que habitan el planeta (cerca del 78 por ciento) lo hacen en los océanos. [27] No sabemos con exactitud cuántas especies viven en los mares. Los científicos calculan que aún no se ha identificado el 91 por ciento de las especies marinas. [28] Lo que sí sabemos es que las criaturas que pueblan los océanos la están pasando muy mal debido a que los cambios en su entorno provocados por eventos climáticos extremos y el aumento en la temperatura de los océanos afectan su salud y capacidad de sobrevivencia.

 

Por ejemplo, el aumento en la temperatura oceánica es uno de los factores principales responsables de la desoxigenación de los mares, cuyo efecto es una menor disponibilidad de oxígeno para la vida marina.[29]

La desoxigenación se produce debido a que los océanos absorben más del 93 por ciento del calor terrestre relacionado con el cambio climático. El agua caliente retiene menos oxígeno que el agua fría, por lo que entre mayor la temperatura del agua, el oxígeno se vuelve menos soluble.[30] 

Ocean Defenders

 Food Empowerment Project

El efecto sobre los seres humanos

Según la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés), la crisis climática “contribuye directamente a las emergencias humanitarias; desde las olas de calor a los incendios forestales, las inundaciones, las tormentas tropicales y los huracanes; eventos cuya escala, frecuencia e intensidad está aumentado”. La WHO añade lo siguiente: “Las investigaciones muestran que 3,6 mil millones de personas ya habitan en áreas sumamente susceptibles a los efectos del cambio climático. Se espera que el cambio climático provoque entre 2030 y 2050, cerca de 250,000 muertes adicionales por año debidas solamente a la malnutrición, la malaria, la diarrea y el estrés por calor”.[31]

 

La crisis climática también puede afectar a los humanos de otras maneras, tales como perjudicar la producción alimentaria y dañar ecosistemas e infraestructuras.[32]

 

Sin embargo, hay ciertos grupos que debido a factores socioeconómicos, tales como nivel de ingreso, condición habitacional, educación, acceso a la salud e, incluso, la disponibilidad de aire acondicionado, resultan más vulnerables que otros a los efectos de la crisis climática. Estos grupos socialmente vulnerables incluyen a los negros, los mestizos, los indígenas y a las comunidades de bajos ingresos.

Estas personas pueden sufrir un riesgo mayor porque tal vez viven en lugares susceptibles a presentar eventos climáticos que conllevan un peligro para la salud tales como inundaciones, calor extremo y contaminación atmosférica; pueden tener tasas más elevadas de afecciones médicas preexistentes, como discapacidad física, enfermedad renal, diabetes, asma o cardiopatías, que pueden agravarse con la crisis climática; tal vez viven en zonas urbanas y rurales con infraestructuras anticuadas o en mal estado e incapaces de hacer frente a los fenómenos climáticos; y pueden tener recursos económicos limitados o barreras culturales, lingüísticas o migratorias que limitan su acceso a la atención médica, a los servicios sociales y a alimentos nutritivos y seguros.[33]

Un análisis realizado por la Agencia para la Protección Ambiental y publicado en 2021 indica son las comunidades desfavorecidas las que sufren de forma desproporcionada los efectos más severos de la crisis climática y son las menos capaces de prepararse para enfrentar las olas de calor, la mala calidad del aire, las inundaciones y otros eventos semejantes y recuperarse de ellos. Según dicho análisis, con un calentamiento global de 3.6° F (2°C), las personas negras y afroamericanas tienen una probabilidad 34 por ciento mayor de vivir actualmente en áreas en las que se prevén los mayores aumentos en los diagnósticos de asma infantil (este porcentaje sube 41 por ciento con un aumento de 7.2°F (4°C) en el calentamiento global). También tienen una probabilidad 40 por ciento mayor de vivir actualmente en áreas en las que se prevén las mayores tasas de muertes relacionadas con el aumento en las temperaturas extremas (este porcentaje sube a 59 por ciento con un aumento de 7.2°F en el calentamiento global).[34]

Un análisis realizado por la Agencia para la Protección Ambiental y publicado en 2021 indica son las comunidades desfavorecidas las que sufren de forma desproporcionada los efectos más severos de la crisis climática y son las menos capaces de prepararse para enfrentar las olas de calor, la mala calidad del aire, las inundaciones y otros eventos semejantes y recuperarse de ellos. Según dicho análisis, con un calentamiento global de 3.6° F (2°C), las personas negras y afroamericanas tienen una probabilidad 34 por ciento mayor de vivir actualmente en áreas en las que se prevén los mayores aumentos en los diagnósticos de asma infantil (este porcentaje sube 41 por ciento con un aumento de 7.2°F (4°C) en el calentamiento global). También tienen una probabilidad 40 por ciento mayor de vivir actualmente en áreas en las que se prevén las mayores tasas de muertes relacionadas con el aumento en las temperaturas extremas (este porcentaje sube a 59 por ciento con un aumento de 7.2°F en el calentamiento global).[34]

Según una organización que aboga por los latinx, los trabajadores latinx están sufriendo un efecto desproporcionado debido a las temperaturas elevadas y las olas de calor. “Muchos latinos no tienen la opción de quedarse adentro en los días muy calurosos. Los trabajadores agrícolas están habituados a enfrentar condiciones peligrosas, tales como la exposición a pesticidas, el estrés por calor, la falta de sombra y de agua potable. Muchos trabajadores agrícolas siguen trabajando bajo tales condiciones peligrosas para mantener a sus familias; sin importar que la temperatura sea de 100°F o mayor, que la calidad del aire sea insalubre y que no dispongan de protección adecuada. La organización señaló que los latinos tienen una probabilidad tres veces mayor de morir de un golpe de claro en el lugar de trabajo que los no latinos, y que los latinos tienen una probabilidad 21 por ciento mayor que los blancos de vivir en islas de calor urbanas o en áreas en las que predominan el asfalto y el concreto, sin parques, árboles de sombra y otra vegetación.[35]

 

El riesgo de que los latinos mueran por exposición al calor aumenta sustancialmente si estos son trabajadores agrícolas. En un estudio se encontró que los trabajadores agrícolas tienen una probabilidad 35 veces mayor de morir a causa de problemas relacionados con el estrés por calor que los trabajadores de otras industrias. [36] En una investigación realizada en Florida se encontró que durante un periodo de tres días, la mayoría de los trabajadores agrícolas estaban deshidratados al terminar su jornada y que cerca de un tercio de los trabajadores mostraron marcadores de daño renal agudo. [37] El aumento de las temperaturas relacionado con la crisis climática también tiene como efecto que las poblaciones de “plagas” aumenten y extiendan su territorio, lo que conlleva un mayor uso de pesticidas en las fincas. [38] Por otra parte, debido a los patrones climáticos cambiantes, se producen sequías más frecuentes y prolongadas, tormentas e incendios forestales más severos y otros desastres naturales que, aparte de amenazar su seguridad física, también amenazan la seguridad alimentaria, el acceso al agua de los trabajadores agrícolas.[39]

La crisis climática también sigue afectando negativamente el sostenimiento, la salud y las prácticas culturales de los pueblos indígenas. Si bien los riesgos y efectos sobre la salud de los pueblos indígenas son los mismos que para el resto de la población de los Estados Unidos, hay factores conocidos como “determinantes sociales de la salud” que son exclusivos de los pueblos indígenas y que contribuyen a que estos sean más vulnerables a sufrir problemas de salud más graves y potencialmente fatales. Por ejemplo, muchos pueblos indígenas siguen sufriendo un trauma histórico relacionado con la colonización, la expulsión de sus tierras originales y la pérdida de su forma de vida tradicional, y esto tiene consecuencias que afectan su salud física y mental actual.[40]

 

Asimismo, los pueblos indígenas fueron desplazados a zonas de los Estados Unidos que actualmente están más expuestas a los efectos de la crisis climática dado que dichas tierras son más vulnerables al cambio climático y cuentan con menos recursos.[41]

Según The New York Times, “Los pueblos nativos corren un peligro ambiental exacerbado por las políticas; aquellas impuestas primero por los colonos blancos y luego por el gobierno de los Estados Unidos, las cuales los obligaron a establecerse en las tierras menos deseables del país”. “En el Pacífico Noroeste, la erosión de la línea costera y las tormentas están tragándose las tierras tribales y obligando a las comunidades nativas a intentar trasladarse tierra adentro. En el Suroeste, la sequía severa está provocando que la Nación Navajo se esté quedando sin agua para beber. En los confines de las montañas Ozark resulta cada vez más difícil plantar los cultivos tradicionales, lo que pone en riesgo a los cheroqui de perder su patrimonio”. Según un análisis que hizo el New York Times a partir de datos gubernamentales, el gobierno federal sigue desatendiendo a las comunidades indígenas, en las que las condiciones habitacionales y de infraestructura deficientes dificultan enfrentar los efectos del cambio climático y exacerban el daño provocado por decisiones previas del gobierno”.[42]

 

Según Nikki Cooley, cogestora del Programa Tribal para el Cambio Climático del Instituto Tribal de Profesionales Ambientales con sede en Flagstaff, Arizona, “los pueblos indígenas siempre han estado en la vanguardia”. “Las tribus siempre se han estado adaptando al cambio climático. Ahora tenemos que adaptarnos aún más rápido.”[43] (Como parte de esa adaptación, los departamentos de manejo forestal han recurrido al conocimiento y sabiduría de las tribus indígenas para ayudar a proteger a la tierra de desastres como los incendios forestales).

Photo Credit: Extinction Rebellion
Photo Credit: Food Empowerment Project
Photo Credit: Andy Myers

Según The New York Times, “Los pueblos nativos corren un peligro ambiental exacerbado por las políticas; aquellas impuestas primero por los colonos blancos y luego por el gobierno de los Estados Unidos, las cuales los obligaron a establecerse en las tierras menos deseables del país”. “En el Pacífico Noroeste, la erosión de la línea costera y las tormentas están tragándose las tierras tribales y obligando a las comunidades nativas a intentar trasladarse tierra adentro. En el Suroeste, la sequía severa está provocando que la Nación Navajo se esté quedando sin agua para beber. En los confines de las montañas Ozark resulta cada vez más difícil plantar los cultivos tradicionales, lo que pone en riesgo a los cheroqui de perder su patrimonio”. Según un análisis que hizo el New York Times a partir de datos gubernamentales, el gobierno federal sigue desatendiendo a las comunidades indígenas, en las que las condiciones habitacionales y de infraestructura deficientes dificultan enfrentar los efectos del cambio climático y exacerban el daño provocado por decisiones previas del gobierno”.[42]

 

Según Nikki Cooley, cogestora del Programa Tribal para el Cambio Climático del Instituto Tribal de Profesionales Ambientales con sede en Flagstaff, Arizona, “los pueblos indígenas siempre han estado en la vanguardia”. “Las tribus siempre se han estado adaptando al cambio climático. Ahora tenemos que adaptarnos aún más rápido.”[43] (Como parte de esa adaptación, los departamentos de manejo forestal han recurrido al conocimiento y sabiduría de las tribus indígenas para ayudar a proteger a la tierra de desastres como los incendios forestales).

jtalliance.org

El efecto sobre el planeta

Los océanos se están llevando la peor parte de la crisis climática creada por los seres humanos al absorber más del 93 por ciento del calor atrapado en la Tierra por los gases de efecto invernadero y hasta el 30 por ciento del dióxido de carbono emitido a través de la combustión de combustibles fósiles.[44] El calor atrapado provoca un aumento en las temperaturas del océano que está acabando con los ecosistemas marinos,[45] y las emisiones de dióxido de carbono generan un cambio químico que aumenta la acidez del agua, lo que disuelve las conchas de las criaturas marinas. [46] Por otro lado, el derretimiento del hielo en las regiones polares de la Tierra ha provocado el aumento del nivel del mar. El nivel del mar ha aumentado 0.13 pulgadas (3.4 milímetros) por año desde 1993. [47] Los científicos calculan que en 2060, el 60 por ciento de Miami y del condado que la rodea estarán sumergidos bajo el agua,[48] y que las islas nación de Maldivas, Palau y Micronesia estarán bajo el agua al finalizar este siglo.[49]

Photo Credit: Andy Myers

En tierra, el planeta está experimentando temperaturas más elevadas, el derretimiento de los glaciares, cambios en los patrones de precipitación, sequías severas y un aumento en el número de incendios forestales e inundaciones, entre otros efectos. [50] Los científicos predicen que si la crisis climática no llegara a controlarse, la Tierra sufrirá aún más consecuencias. En América del Norte, dichas consecuencias incluyen una reducción de la capa de nieve en las montañas el oeste, un aumento del 5 al 20 por ciento en los rendimientos agrícolas en algunas regiones con producción de secano y un aumento de la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor en las ciudades que ya las experimentan. En América Latina, la selva tropical será sustituida gradualmente por la sabana en la Amazonía oriental; habrá un riesgo de pérdida significativa de biodiversidad debido a la extinción de especies en muchas zonas tropicales; así cambios significativos en la disponibilidad de agua para consumo humano, la agricultura y la generación de energía. Se prevé que en África, entre 75 y 250 millones de personas sufran un mayor estrés hídrico, los rendimientos de la agricultura de secano podrían reducirse hasta en un 50 por ciento en algunas regiones y la producción agrícola, así como el acceso a los alimentos, pueden verse afectados gravemente. Y se prevé que en Asia central, meridional, oriental y sudoriental, la disponibilidad de agua dulce disminuya para la década de 2050, que las zonas costeras estarán en riesgo debido al aumento de las inundaciones y que la tasa de mortalidad por enfermedades relacionadas con las inundaciones y sequías aumenten en algunas regiones.[51]

Los océanos se están llevando la peor parte de la crisis climática creada por los seres humanos al absorber más del 93 por ciento del calor atrapado en la Tierra por los gases de efecto invernadero y hasta el 30 por ciento del dióxido de carbono emitido a través de la combustión de combustibles fósiles.[44] El calor atrapado provoca un aumento en las temperaturas del océano que está acabando con los ecosistemas marinos,[45] y las emisiones de dióxido de carbono generan un cambio químico que aumenta la acidez del agua, lo que disuelve las conchas de las criaturas marinas. [46] Por otro lado, el derretimiento del hielo en las regiones polares de la Tierra ha provocado el aumento del nivel del mar. El nivel del mar ha aumentado 0.13 pulgadas (3.4 milímetros) por año desde 1993. [47] Los científicos calculan que en 2060, el 60 por ciento de Miami y del condado que la rodea estarán sumergidos bajo el agua,[48] y que las islas nación de Maldivas, Palau y Micronesia estarán bajo el agua al finalizar este siglo.[49]

En tierra, el planeta está experimentando temperaturas más elevadas, el derretimiento de los glaciares, cambios en los patrones de precipitación, sequías severas y un aumento en el número de incendios forestales e inundaciones, entre otros efectos. [50] Los científicos predicen que si la crisis climática no llegara a controlarse, la Tierra sufrirá aún más consecuencias. En América del Norte, dichas consecuencias incluyen una reducción de la capa de nieve en las montañas el oeste, un aumento del 5 al 20 por ciento en los rendimientos agrícolas en algunas regiones con producción de secano y un aumento de la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor en las ciudades que ya las experimentan. En América Latina, la selva tropical será sustituida gradualmente por la sabana en la Amazonía oriental; habrá un riesgo de pérdida significativa de biodiversidad debido a la extinción de especies en muchas zonas tropicales; así cambios significativos en la disponibilidad de agua para consumo humano, la agricultura y la generación de energía. Se prevé que en África, entre 75 y 250 millones de personas sufran un mayor estrés hídrico, los rendimientos de la agricultura de secano podrían reducirse hasta en un 50 por ciento en algunas regiones y la producción agrícola, así como el acceso a los alimentos, pueden verse afectados gravemente. Y se prevé que en Asia central, meridional, oriental y sudoriental, la disponibilidad de agua dulce disminuya para la década de 2050, que las zonas costeras estarán en riesgo debido al aumento de las inundaciones y que la tasa de mortalidad por enfermedades relacionadas con las inundaciones y sequías aumenten en algunas regiones.[51]

Photo Credit: Andy Myers

Repartir culpas, emprender acciones

Hay acciones que todos podemos tomar para atenuar la crisis climática; desde conducir un automóvil eléctrico o híbrido a hacernos veganos. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de la culpa recae claramente en las corporaciones, que dan prioridad a las ganancias sobre la responsabilidad social y la sostenibilidad ambiental. Como le hemos visto, la agricultura animal ha sido uno de los principales causantes de esta crisis y deberían dar cuentos por ello. Sin embargo, en un informe publicado en 2017 se indica que la mayoría de los gases de efecto invernadero en el mundo son producto de empresas que producen combustible, gas y carbón. El informe titulado “Carbon Majors”, publicado por el Climate Accountability Institute (Instituto de Responsabilidad Climática) reveló que el 71 por ciento de todas las emisiones de gases de invernadero a nivel mundial desde 1988 pueden vincularse a solo 100 productores de combustibles fósiles.[52]

Uno de los mayores culpables en la lista es la compañía BP, anteriormente conocida como British Petroleum Company. BP posee uno de los peores récords ambientales de la industria, pero siempre estará ligada a un evento catastrófico que occurrió en el 2010 cuando el pozo petrolero Deepwater Horizon explotó y se hundió, liberando 4 millones de barriles de petróleo crudo en el Golfo de México durante 87 días [53] Este desastre cobró la vida de 11 trabajadores y mató o dañó cientos de miles de animales, incluidos mamíferos marinos, aves, tortugas, peces y muchos otros.[54]

 

BP, al igual que otras compañías petroleras, se niega a admitir su responsabilidad en la crisis climática. En 2005, las compañías petroleras contrataron a la agencia publicitaria y de relaciones públicas británica Ogilvy & Mather, con sede en Nueva York, para producir una campaña destinada a cambiar la narrativa climática y responsabilizar a las personas en vez de a la industria petrolera. La agencia publicitaria creó el concepto de “huella de carbono” y BP inició una campaña propagandística centrada en una calculadora de carbono personal y el mensaje de que la acciones individuales, como caminar al trabajo, instalar paneles solares en los hogares o beber de botellas reutilizables, tenían un mayor impacto ambiental que cualquier medida que las compañías petroleras pudieran poner en práctica.[55]

Otras compañías, como ExxonMobil, han empleado constantemente un “discurso dirigido a librarse de la responsabilidad por el cambio climático y trasladarla a los consumidores”.[56] 

Uno de los mayores culpables en la lista es la compañía BP, anteriormente conocida como British Petroleum Company. BP posee uno de los peores récords ambientales de la industria, pero siempre estará ligada a un evento catastrófico que occurrió en el 2010 cuando el pozo petrolero Deepwater Horizon explotó y se hundió, liberando 4 millones de barriles de petróleo crudo en el Golfo de México durante 87 días [53] Este desastre cobró la vida de 11 trabajadores y mató o dañó cientos de miles de animales, incluidos mamíferos marinos, aves, tortugas, peces y muchos otros.[54]

 

BP, al igual que otras compañías petroleras, se niega a admitir su responsabilidad en la crisis climática. En 2005, las compañías petroleras contrataron a la agencia publicitaria y de relaciones públicas británica Ogilvy & Mather, con sede en Nueva York, para producir una campaña destinada a cambiar la narrativa climática y responsabilizar a las personas en vez de a la industria petrolera. La agencia publicitaria creó el concepto de “huella de carbono” y BP inició una campaña propagandística centrada en una calculadora de carbono personal y el mensaje de que la acciones individuales, como caminar al trabajo, instalar paneles solares en los hogares o beber de botellas reutilizables, tenían un mayor impacto ambiental que cualquier medida que las compañías petroleras pudieran poner en práctica.[55]

Otras compañías, como ExxonMobil, han empleado constantemente un “discurso dirigido a librarse de la responsabilidad por el cambio climático y trasladarla a los consumidores”.[56] 

Lo anterior no significa que nosotros, como individuos, no tengamos que emprender acciones colectivamente en favor de nuestro planeta. Por ejemplo, según un estudio realizado por la Universidad de Oxford en 2023, las personas que consumen una dieta basada exclusivamente vegetal emiten un 75 por ciento menos de gases de invernadero que las personas que consumen más de 3.5 onzas de carne al día, y que una dieta vegana produce un daño significativamente menor a la tierra, al agua y a la biodiversidad. Según dicho estudio, las dietas veganas provocaron las emisiones de gases de invernadero totales más bajas: 5.4 libras de carbono al día. Por otro lado, las personas que consumían 3.5 onzas de carne al día produjeron 22.5 libras de emisiones de dióxido de carbono al día. Esto se explica en la explotación de animales en fincas, el uso de la tierra para producir alimentos para los animales y en otras variables. La diferencia más dramática que se observó en este estudio correspondió a las emisiones de metano, un poderoso gas de efecto invernadero emitido por vacas y ovejas. Las dietas veganas fueron responsables de un 93 por ciento menos de metano que las dietas de alto consumo de carne.[57]

 

Ejercer el voto es otra acción importante que podemos realizar: vote por candidatos que reconozcan la existencia de una crisis climática y que se comprometan a reducir la dependencia en los combustibles fósiles, prohíban la extracción de petróleo por “fracking” y promuevan los beneficios de las energías limpias. Puede usar el recurso “Guía del votante sobre el cambio climático,” para ver cuál es la posición de los legisladores de los Estados Unidos sobre este tema.

 

También podemos esforzarnos por derrocar los sistemas de opresión causantes de la crisis climática. Como lo expresó la Dra. Sadai, “Trabajar en favor de la justicia climática significa llegar hasta la raíz del problema y no sencillamente reducir las emisiones”. “Se deben desmantelar el racismo, el colonialismo, el capitalismo, el especismo y todas las otras estructuras de opresión con el fin de forjar un mundo con un clima estable y en el que todos nos sintamos seguros y libres.”[58]

Todos somos responsables de ayudar a las poblaciones humanas y animales a superar esta crisis; una crisis provocada en gran medida por el Norte Global. Adrienne Hollis, PhD, JD, vicepresidente de la organización Justicia Ambiental, Salud Pública y Revitalización Comunitaria de la Federación Nacional de Vida Silvestre es uno de los líderes que se ha expresado con más vehemencia en relación con la crisis climática. Adrienne insta a los miembros de la comunidad negra a implicarse más en esta cuestión. En palabras de Adrienne: “Tenemos que ser activos. Tenemos que dar un paso adelante y reclamar nuestro espacio”. “Tenemos que luchar por protegernos a nosotros mismos y unos a otros. De lo contrario, no se hará nada para detener las prácticas que nos ponen en riesgo; por ejemplo, en riesgo de calor extremo por la falta de espacios verdes, como parques, o centros de enfriamiento. O los efectos del cambio climático sobre la agricultura, la disponibilidad de alimentos sanos o el acceso a la comida. Se trata efectivamente de un asunto de vida o muerte.”[59]

Kennedy Little, miembro del colectivo de promoción juvenil de F.E.P. añadió lo siguiente: “Nuestro planeta es irremplazable; sin embargo, algunos grupos lo tratan como si fuera desechable”. “Como jóvenes, tenemos que enfrentar las consecuencias de sus actos. Sin embargo, somos resilientes y contamos con herramientas creativas que nos permiten realizar cambios significativos. Si bien la responsabilidad no debería recaer únicamente en nosotros, mostramos nuestra solidaridad y animamos a los demás a unirse a nuestra lucha por el planeta. Es muy importante que los jóvenes negros, los más afectados, asuman el liderazgo en este movimiento. Esta unidad puede generar un poder colectivo, amplificar nuestras voces y sanar a nuestras comunidades y a nuestro ambiente”.

Como jóvenes, tenemos que enfrentar las consecuencias de sus actos. Sin embargo, somos resilientes y contamos con herramientas creativas que nos permiten realizar cambios significativos. Si bien la responsabilidad no debería recaer únicamente en nosotros, mostramos nuestra solidaridad y animamos a los demás a unirse a nuestra lucha por el planeta. Es muy importante que los jóvenes negros, los más afectados, asuman el liderazgo en este movimiento. Esta unidad puede generar un poder colectivo, amplificar nuestras voces y sanar a nuestras comunidades y a nuestro ambiente.

Referencias