Re-thinking AB2240
Aunque nos gustaría mucho estar celebrando que el proyecto de ley AB 2240 ha sido aprobado por el Comité de Alojamiento del Senado, no siento que lo podamos hacer.
Escribo esto sintiendo una obligación hacia aquellos a los que les hemos pedido su apoyo al proyecto de ley AB 2240, para que entiendan por qué Food Empowerment Project (F.E.P.) se está removiendo como patrocinador de este proyecto de ley, cuya intención era la abolición de la regulación en el estado de California que requiere a los trabajadores agrícolas que viven en 24 centros de vivienda subvencionada por el estado, a mudarse por lo menos 50 millas de distancia después de la cosecha, en consecuencia interrumpiendo la educación de sus hijos. Dada nuestra historia con este problema*, es muy doloroso, pero nosotros nunca solo hablaremos de las victorias. En cambio, F.E.P. se preocupa más sobre la confianza y credibilidad de aquellos con los que trabajamos y con los que somos solidarios.
Honramos a los trabajadores de Buena Vista, California, quienes por décadas han pedido que la regulación de las 50 millas sea removida. Honramos a sus hijos, como Jasmin Fernandez, y a los trabajadores que le dijeron al Sacramento Bee que querían sus nombres removidos como patrocinadores del proyecto de ley. Honramos a los hijos de los trabajadores agrícolas en el documental Cómo Vivimos (transmitido en PBS), cuyas vidas han sido impactadas por condiciones de trabajo injustas y por la regulación de las 50 millas.
Tengo inmensa gratitud hacia ustedes por confiar en nosotros mientras tramitábamos este proyecto de ley.
Cuando el proyecto de ley fue expuesto por primera vez en la Asamblea del Comité de Alojamiento en abril, los trabajadores agrícolas fueron movilizados para hablar en su contra a través por lo menos una organización que difundió información falsa al respecto. Contrario a lo que se le comunicó a los trabajadores agrícolas, el proyecto de ley SI PERMITE a los trabajadores elegir si se quieren quedar todo el año o irse de los centros de alojamiento y regresa, pero la información falsa generó una increíble cantidad de miedo en los trabajadores que estaban viviendo en uno de los campos de trabajo cerca a Sacramento. Luego de la audiencia, otro miembro de la coalición y yo nos tomamos tiempo explicando a los trabajadores que se oponían al proyecto de ley, lo que esta iba a lograr, y algunos sintieron que podían apoyarla. Algunos de ellos incluso nos pidieron stickers de apoyo al AB 2240.
Las organizaciones en oposición al proyecto de ley propusieron que en vez de permitir a los centros a proveer alojamiento a lo largo de todo el año, que el dinero del estado se debería mover a un fondo para alojamiento de trabajadores agrícolas a largo plazo y que las familias deberían mudarse a estas instalaciones, de esta forma desplazando a familias que llevan viviendo en los centros de alojamiento por generaciones. Vale aclarar, nosotros estamos totalmente de acuerdo que se necesita alojamiento de alta calidad y bajo costo (o gratis) para los trabajadores agrícolas, pero estamos opuestos a el continuo desplazamiento de familias mandado desde arriba y a la fragmentación de comunidades, que es lo que en un principio el proyecto de ley habría confrontado.
A pesar de esta oposición, el proyecto de ley pasó a través de la asamblea y tuvo su primera audiencia en el Senado a finales de junio.
En la audiencia de junio, trabajadores agrícolas de tres centros distintos atendieron en oposición. Intentamos hablar con ellos, y aunque algunos aún estaban mal informados, otros nos dijeron la realidad: nosotros podríamos decirles cualquier cosa, pero ellos necesitaban escucharlo directamente de un legislador.
Y tienen la razón. Antes de pasar cualquier tipo de legislación que afecta a las familias que ponen comida en nuestra mesa, los legisladores deben escuchar sobre sus necesidades específicas y sus circunstancias. Existe un refrán muy fuerte: “Nada sobre nosotros sin nosotros”. Hemos sentido que hemos hecho algo bueno por los trabajadores de Buena Vista (ver abajo); pero, como patrocinadores, reconocemos que el lenguaje del proyecto de ley todavía esta siendo editado por la oficina de miembros de la asamblea, no en colaboración los con las familias de los trabajadores, pero con Housing and Community Development (HCD). HCD es la agencia gubernamental de la cual hace parte la Oficina de Servicios Migrantes (OMS por su nombre en inglés), y es OMS la cual administra todos los Centros de Alojamiento de Familias Migrantes del estado. Históricamente, OMS no ha estado a favor del alojamiento a través del año para las familias que viven en los centros, y dada nuestra propia experiencia tratando de trabajar con OMS para mejorar las condiciones de las familias desde el 2016, no sentimos que a HCD ni a OMS les interesen el bienestar de los trabajadores agrícolas.
Como agravante a todo esto es el hecho que en un estado en el que el 28.18% de la población habla español, y dónde sabemos que muchos de los trabajadores agrícolas solo hablan español o lenguas indígenas, al día de hoy el lenguaje del proyecto de ley no ha sido proporcionado en español por la oficina de los miembros de la asamblea, a pesar de nuestra repetitiva insistencia al respecto. Esto incrementa nuestra preocupación sobre la habilidad de los trabajadores de comprender y responder al contenido del proyecto.
Por el contrario, hemos dependido de voluntarios miembros de nuestra comunidad para ayudarnos a hacer dichas traducciones, pero luego se nos dijo muchas veces que dichos documentos traducidos no podían ser compartidos porque el lenguaje del proyecto todavía “estaba evolucionando”. Esto significa que a menudo las familias no tenían acceso a un proyecto de ley que se estaba escribiendo sobre ellas.
Y no sólo no se han proporcionado los documentos en español o lenguas indígenas, pero ninguna de las audiencias ha sido bilingüe. La audiencia en el Senado más reciente en junio comenzó con más de dos horas de retraso, y aunque los legisladores sabían que los trabajadores agrícolas estaban presentes, no hubo ningún esfuerzo en usar estas dos horas y media (o ninguna de las semanas antes de la audiencia) para segura servicios de interpretación. Esto significa que las personas a las que afecta este proyecto no pudieron acceder a una audiencia en español para así entender lo que estaba transpirando, y que los legisladores que no son bilingües no pudieron entender el testimonio dado por los trabajadores en español.
Como consecuencia, muchos de los trabajadores que atendieron la audiencia en el senado estaban muy tristes pensando que iban a perder su alojamiento y/o preocupados por las consecuencias involuntarias del proyecto de ley.
Es fácil entonces entender por qué mucha gente Latine no vota, dado que a menudo son excluídos de las conversaciones con los legisladores que buscan tomar decisiones por ellos.
Para empeorar las cosas, nuestra testigo, Jasmine Fernandez, no pudo testificar debido a lapsos en le comunicación con la oficina de los miembros y fue tratada irrespetuosamente incluso cuando elle y su familia están directamente impactados por esta ley. Jasmin es una de los estudiantes que se ha graduado de la escuela secundaria en Buena Vista y cuya familia todavía vive en el campo de migrantes. (Ver aquí el video de su discurso durante una protesta contra HCD en el 2016).
El ser parte de un proceso que no permite a los trabajadores agrícolas a entender totalmente lo que se está discutiendo (y decidiendo) no está alineado con el espíritu de F.E.P., ni como creemos que el cambio se debe dar.
Food Empowerment Project cree en esfuerzos liderados por los trabajadores, desde cooperativas, hasta boicots y el apoyo a los sindicatos. Desafortunadamente, en este momento, creemos que el AB 2240 no está encaminado a incluir las voces de todos los trabajadores afectados.
Yo todavía estoy comprometida con la necesidad de proveer alojamiento durante todo el año a los trabajadores agrícolas y creo que la regulación de las 50 millas debe desaparecer de la misma forma que el Programa Bracero. Pero no quiero ser parte de un proceso que no abarca en su totalidad las voces de los 24 campos y que no hace al trabajador una parte integral del proceso de entendimiento y evolución de este proyecto de ley antes de ser sancionado.
Hasta que llegue el momento en que las familias que viven en los centros de alojamiento a lo largo del estado sientan que el proyecto de ley apoya sus necesidades, F.E.P. no puede continuar apoyándolo.
Sinceramente me disculpo, y entiendo si esto es molesto, y estamos abiertos a responder cualquier pregunta. Esta no es una decisión que fue tomada a la ligera e incluye muchas noches de desvelo.
Toda organización quiere la victoria y que este proyecto sea sancionado como ley; pero esto no tiene que ver con F.E.P. o conmigo, pero es sobre el tipo de mundo que queremos ver, y este proceso aún no centra las perspectivas, preocupaciones o las voces de las familias afectadas, por eso debemos retirar la nuestra.
Aunque nos causa tristeza dejar este proyecto de ley, no nos estamos alejando de la lucha por la justicia a los trabajadores agrícolas.
Mientras he estado trabajando en este mensaje, el lenguaje del proyecto ha sido cambiado una vez más en un dirección inesperada y ridícula, reforzando todavía más la decisión de F.E.P. de retirar su apoyo a AB 2240. Si está interesado en aprender más al respecto, por favor comuníquese con los otros patrocinadores del proyecto de ley o con la oficina del miembro de la asamblea Joaquin Arambula para seguir al tanto.
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*F.E.P. comenzó a trabajar en este Proyecto de ley en el 2011, cuando algunos de nosotros atendimos un “tour de realidad” organizado por la Dra. Ann Lopez del Centro de Familias de Trabajadores Agrícolas. Allí escuchamos directamente de las familias sobre los efectos negativos de la regulación de las 50 millas en la educación de sus hijos.
A través de los años hemos trabajado de distintas formas, desde la legislación hasta poner presión en HCD, quienes hacen cumplir la regulación, incluyendo protestas en su oficina principal en Sacramento. Eventualmente en junio de 2018 se hizo un cambio estatutorio que permitió a las familias a quedarse dentro de las 50 millas de los centros de alojamiento, pero este cambió venció en enero de este año.
En enero de 2023, empecé inmediatamente a buscar una firma de abogados para ver si podíamos lidiar con esta maligna regulación, pero no fue posible encontrar a nadie. Fue aquí que empecé a contactar a los legisladores hasta que encontré a uno.

