Slavery in the US

LA ESCLAVITUD EN LOS ESTADOS UNIDOS

La esclavitud es aún hoy día una realidad que se vive en muchos lugares del mundo, y los Estados Unidos no escapan a esta situación. Actualmente hay más de 400,000 personas que viven bajo condiciones de esclavitud en los Estados Unidos.[1]  En años recientes se han puesto en evidencia y llevado a los tribunales muchos casos de esclavitud relacionados con el sistema alimentario de los Estados Unidos. En la mayoría de estos casos, las víctimas eran trabajadores agrícolas temporales que trataban de ganar el sustento a sus familias en sus lugares de origen. Estos trabajadores fueron sometidos a gran variedad de abusos físicos por sus empleadores y también se les negó el acceso a sus pasaportes y visas. El tráfico de personas está involucrado en la mayoría de los casos de esclavitud, y se define como la acción de reclutar, transportar, transferir, albergar o recibir a una persona mediante el uso de la fuerza, la coerción u otros medios, con el propósito de explotarla.[2] Los inmigrantes constituyen aproximadamente 9 de cada 10 de las víctimas de esclavitud relacionadas con la agricultura en los Estados Unidos.[3]

El trabajo esclavo reviste varias formas, tales como el “trabajo forzado”, en el que se obliga a las personas a trabajar en contra de su voluntad, y la “servidumbre por deuda”, en la que las personas se ven endeudadas con sus empleadores incluso antes de que el trabajo haya comenzado. Los obreros sometidos a trabajos forzados o a la servidumbre por deuda a menudo sufren también abusos físicos o enfrentan amenazas de violencia por parte de sus empleadores.

Los trabajadores inmigrantes temporales, en particular los que trabajan en los campos agrícolas, son sumamente susceptibles a la explotación de los contratistas laborales y de los terratenientes. Los empleadores, con intención dolosa, reclutan a los trabajadores con falsas promesas de un trabajo estable y buen salario. Los trabajadores son luego llevados a fincas en zonas remotas en las que son obligados a trabajar bajo la amenaza de deportación o violencia física. Debido a que los empleadores retienen sus pasaportes, los trabajadores se sienten atrapados y no saben a quién acudir.

Trabajadores bajo el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (Visa H-2A)

Muchos trabajadores estacionales (o temporeros) llegan a los Estados Unidos a través del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (Visa H-2A), el cual les permite a los productores agrícolas estadounidenses contratar a trabajadores de otros países para vengan a trabajar en sus fincas. Los trabajadores contratados bajo el programa H-2A provienen principalmente de México y están obligados a trabajar con un solo empleador durante su permanencia en los Estados Unidos.[4] Los empleadores que participan en este programa se hacen cargo del alojamiento, el transporte, la alimentación y el procesamiento de la visas de inmigración estos trabajadores.[4,5] Esto significa que los trabajadores del H-2A son particularmente vulnerables a que sus empleadores los exploten.

En un estudio reciente sobre los trabajadores del programa H-2A llevado a cabo por el Centro de los Derechos del Migrante, se encontró que muchos de los trabajadores que entrevistaron mostraban indicios de haber sido víctimas del tráfico laboral. El 32% de los trabajadores entrevistados expresó no sentirse capaz de abandonar el trabajo.[4] Asimismo el 34% de los trabajadores señaló que se le había restringido la libertad de movimiento al prohibirle abandonar el lugar de trabajo o los alojamientos provistos por el empleador.[4]

No es de sorprender la profusión de casos de esclavitud en el programa H-2A dado que su estructura apenas ha cambiado con respecto a la del programa de braceros anterior diseñado en la los años 60; un programa al que uno de los funcionarios gubernamentales responsables se refirió como “esclavitud legalizada”.[4]

Las circunstancias descritas a continuación constituyen “esclavitud” directa según la define el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. [6]

Pastores de rebaños de ovejas y ganado

Muchos trabajadores llegan a los Estados Unidos todos los años para trabajar como pastores de ovejas y ganado vacuno, muy lejos de sus hogares en Chile y Perú. La organización de derechos laborales Verité ha documentado las condiciones que enfrentan estos trabajadores inmigrantes al margen de la mirada del público.[7] Los siguientes relatos se basan en entrevistas e investigaciones realizadas por Verité.

Incluso antes de haber comenzado a trabajar, los trabajadores ya les debían a sus empleadores la tarifa de reclutamiento y el costo del transporte. Tras llegar a sus destinos, a los trabajadores se les incautan sus pasaportes y visas, y no les son devueltos hasta que finaliza el contrato de trabajo. Al verse desprovistos de sus documentos personales, los trabajadores se sienten imposibilitados de escapar por temor a ser deportados.[7]

Estas fincas se ubicaban en lugares muy remotos en las que los trabajadores tienen poco o ningún acceso a teléfonos, transporte o incluso a instalaciones sanitarias. A la mayoría de ellos se le dijo que no podían abandonar la propiedad en ningún momento bajo amenaza de despido. Por esta razón, los trabajadores dependían de sus empleadores para satisfacer sus necesidades básicas de agua y alimentación. En muchos casos, los trabajadores tuvieron que esperar varios días para que llegaran los suministros de agua y alimentos. El Departamento de Trabajo de los Estados Unidos demandó a un rancho ovejero de Colorado por supuestamente “golpear, privar de alimentos y explotar” a sus trabajadores durante un periodo de 10 años. [7]

Los obreros trabajaban por lo general entre 80 y 90 horas semanales y en ocasiones debían estar disponibles para trabajar en cualquier momento. Dos de los trabajadores relataron haber laborado jornadas de 17 horas con un descanso de 15 minutos. Al llegar la primavera se exigía a los trabajadores que vigilaran a las vacas embarazadas cada media hora durante toda la noche. Cuando el investigador de Verité les preguntó cómo habían sido físicamente capaces de hacerlo, uno de los trabajadores respondió: “¿Cómo íbamos a dejar al animal morir? No era su culpa que no hubiera suficientes de nosotros allí”.[7]

A pesar de la elevada tasa de lesiones y enfermedades entre los pastores, más del 60% de los que fueron entrevistados declaró no haber recibido atención médica para las lesiones sufridas durante la jornada laboral. Los obreros tampoco pudieron procurarse atención médica por su cuenta pues se encontraban en una zona que les era desconocida y no tenían acceso a transporte ni incluso a un teléfono.[7]

A pesar de la promesa de recibir un salario de $1,400 al mes, los pastores recibieron en promedio tan solo $800. Tras aplicar las deducciones por el costo de los alimentos y el transporte, los trabajadores acabaron recibiendo un salario de $600 mensuales; menos de la mitad del salario original acordado.[7]

Es importante tener en cuenta que una vez que los trabajadores se han comprometido a participar en el programa de visas H-2A, deben cumplir con el plazo completo de trabajo acordado. Si abandonan el trabajo antes de tiempo, el empleador queda exento de su responsabilidad de coordinar y pagar el viaje de regreso a casa. Los empleadores pueden también transferir a los obreros a otros lugares en contra de su voluntad. Si un obrero se rehúsa a ser transferido, se considera que está incumpliendo el contrato y deberá costear su regreso a casa por cuenta propia.[7] Esto representa una carga financiera adicional para los trabajadores, a quienes no se les hizo un rembolso del costo inicial de su viaje a los Estados Unidos. A pesar de que los empleadores están obligados a correr con el costo completo del transporte de los trabajadores a los Estados Unidos, son los trabajadores quienes a menudo acaban asumiendo dicho gasto.[4]

Al reflexionar sobre las experiencias vividas en los Estados Unidos, un obrero le dijo a Verité: “Pensábamos que la experiencia de trabajar en un rancho en Estados Unidos sería maravillosa. Pero resultó que las condiciones allí eran mucho peores de las que teníamos en Chile”.[7]

Desde la publicación de las entrevistas realizadas por Verité, el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (DOL, por sus siglas en inglés) ha introducido nuevas medidas para regular la contratación de trabajadores temporales como pastores.[8] A los empleadores anteriormente se les permitía pagarles a los pastores un salario mensual de $750 condicionado a que estuvieran disponibles para trabajar las 24 horas del día, los siete días de la semana. Ahora, sin embargo, se los obliga a pagarles un salario mínimo de $7.25 por hora a los pastores por una jornada de 48 horas semanales. [8,9] Pero $7.25 por hora no representa de ninguna manera un salario mínimo vital y es incluso inferior al que el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos había propuesto inicialmente para presionar a los rancheros.[8] Las nuevas disposiciones, la insuficiencia de las regulaciones y la frecuencia con la que se infringen las leyes laborales en el programa H-2A, perpetúan la desprotección de los trabajadores y los sigue haciendo susceptibles a que los sigan despojando de su salario.

Las regulaciones nuevas también incluyen disposiciones moderadas para que los trabajadores tengan acceso a agua potable y la posibilidad de hacer llamadas de emergencia.[8] El hecho de que haya sido necesario aprobar legislación que obligaba a los empleadores a suplir agua potable a los trabajadores y permitirles hacer llamadas de emergencia, algo a lo que todos los trabajadores deberían tener derecho, pone aún más en evidencia al carácter estructuralmente explotador del programa H-2A.

Trabajadores de las granjas avícolas

Entre las personas que son víctimas de la esclavitud en los Estados Unidos hay niños y adolescentes. En Ohio se condenó a cuatro personas por dirigir una operación de tráfico de personas que traía adolescentes guatemaltecos indocumentados al país para que trabajaran en las granjas avícolas productoras de huevos. Algunos de ellos contaban con tan solo 14 años de edad.[10, 11] Las familias de estos jóvenes recibían la promesa de que sus hijos tendrían protección y una buena educación mientras estuvieran en los Estados Unidos.[10]

Pero, contrario a lo prometido, se obligaba a estos adolescentes a trabajar 12 horas al día, a veces hasta los 7 días de la semana, en labores como cortar los picos de las aves y cargar o descargar jaulas con gallinas. Los traficantes de trabajadores se apoderaban del dinero que los adolescentes ganaban en estas granjas. Los jóvenes eran alojados en remolques inseguros y en lugares aislados, que a veces no contaban con calefacción en el invierno. Según consta en las acusaciones que se presentaron contra de los traficantes, si los adolescentes se rehusaban a cooperar, recibían amenazas contra su integridad física.[10]

Trabajadores de las plantaciones de cítricos

Un grupo de trabajadores debió soportar una vida de esclavitud durante cerca de dos años a manos de un grupo de propietarios de plantaciones de cítricos de la Florida y las Carolinas.[7] En este caso, se contrataron trabajadores de México y Guatemala y se les dijo que recibirían suficiente dinero como para garantizar el sustento de sus familias. Sin embargo, al poco tiempo de llegar al lugar de trabajo los trabajadores debieron enfrentar condiciones muy distintas a las que les habían prometido.

Según lo ha documentado la Coalición de Trabajadores Immokalee (CIW, por sus siglas en inglés), los trabajadores inmigrantes fueron golpeados y recibieron amenazas físicas por intentar escapar.[12, 13] En ocasiones, los finqueros incluso llegaron a encadenar a los trabajadores en el cajón de un camión de carga para evitar su huída.[14] Como medida adicional para garantizar que los trabajadores no escaparan, los finqueros retuvieron sus pasaportes y visas.[12, 14]

Doug Molloy, fiscal de los Estados Unidos, se refirió a estas condiciones como: “esclavitud, simple y llanamente”.[12]

Además de agresión física y trabajos forzados, los finqueros se declararon culpables de los cargos de falsificación de documentos, robo de identidad así como de deducir el costo de las duchas del salario de los trabajadores.[12] En este caso particular, todos los seis acusados fueron declarados culpables, lo cual representa apenas uno de los ocho casos de esclavitud llevados a los tribunales de los Estados Unidos desde 1997.[15]

El caso de Global Horizons

En septiembre de 2010, el gobierno federal presentó cargos contra una firma de reclutamiento de trabajadores de Beverly Hills, a la que acusó de llevar a cabo la mayor operación de tráfico de personas en la historia de los Estados Unidos. El propietario de la firma y cuatro de sus empleados supuestamente atrajeron con engaños a cerca de 400 obreros tailandeses para trabajar en los Estados Unidos bajo el Programa de Trabajadores Temporales (H-2A). Les prometieron que recibirían salarios mensuales elevados, pero, según los trabajadores tailandeses, los obligaron a “trabajar en condiciones de virtual esclavitud, con salarios inferiores al mínimo, alimentación y hospedaje inadecuados, y amenazas de deportación y violencia física si intentaban escapar”. Esta firma de reclutamiento también confiscó los pasaportes de los trabajadores tras su llegada. Si bien los trabajadores tailandeses fueron traídos a los Estados Unidos de forma legal, acabaron trabajando bajo condiciones de esclavitud en fincas de todo el país.[16]

Trabajadores de las plantaciones de guisante (chícharo) y frijol

En otro caso de esclavitud en los Estados Unidos, hubo involucrados más de 100 haitianos de trabajaban en plantaciones de guisante y frijol en el sur de la Florida.[17] Estas personas fueron reclutadas por contratistas de trabajadores haitianos que colaboraban estrechamente con finqueros de la Florida. A los trabajadores se les prometió que recibirían “un salario elevado y estable así como alojamiento y alimentación gratuitos durante tres años”.[18]

Tras su llegada, se incautaron las visas y los pasaportes de los trabajadores para garantizar que no escaparan.[17]

A tres de los imputados se los acusó de conspirar para cometer el delito de trabajos forzados y de fraude con visas.[17, 18] La acusación federal establecía que los imputados “proveyeron viviendas en condiciones precarias con pocas camas, y negaron a los trabajadores el acceso a la atención médica necesaria, lo cual les causó hambre crónica, pérdida de peso, enfermedad y fatiga”. [17, 18] Uno de los imputados fue identificado como el violador de uno de los trabajadores, aunque este incidente no se incluyó en la acusación. [17]

También se describieron condiciones en las cuales se obligó a un trabajador a laborar en campos de cultivo que habían apenas sido fumigados con productos agroquímicos.[17] El trabajador informó que este incidente le dejó cicatrices permanentes.

A pesar de toda la evidencia que probaba el abuso cometido contra los trabajadores, al final se retiraron todos los cargos contra los acusados.[19] La fiscalía federal solicitó que se retiraran los cargos sin dar ninguna explicación y optó por proteger los intereses de los productores y reclutadores en detrimento de la protección de las personas que habían sido víctimas de la esclavitud.[19]

Los trabajadores de la granja de Wauchula

Un caso más de esclavitud se presentó en una granja de Wauchula, en la Florida, en el que trabajadores participantes en el programa H-2A cosechaban arándanos agrios, moras, maíz y cebollas. Uno de los trabajadores, originario de Oaxaca, México, describió sus deplorables condiciones de alojamiento: “Vivía junto con otras treinta o cuarenta personas en un gallinero hecho de un material metálico delgado y en malas condiciones, donde habían colocado camarotes. Cualquiera podía entrar allí”. Le cobraban $1,000 mensuales por vivir en ese lugar mientras recibía tan solo $300-$400 semanales por una jornada laboral de más de 80 horas. Para colmo, los empleadores no le reintegraron los gastos de viaje ni la tarifa de reclutamiento, que sumaban un total de $2,000.[4]

Los supervisores de los trabajadores de esta granja los sometían a abusos verbales y emocionales mientras trabajaban en los campos. También se los obligó a trabajar todos los días sin darles descansos. Cuando algunos de los trabajadores intentaron escapar de la granja, el supervisor les confiscó los pasaportes como represalia. Los trabajadores sólo pudieron abandonar la granja tras la muerte trágica de uno de sus compañeros al que se le negó el acceso a agua potable mientras cosechaba maíz y sufrió un golpe de calor.[4]

El conocimiento es poder

La esclavitud es una realidad que pervive aún hoy día en los Estados Unidos. Por todo el país encontramos trabajadores inmigrantes que, alejados de la mirada del público, sufren abusos mentales y físicos en manos de sus empleadores. Organizaciones como CIW están creando programas en contra de la esclavitud para enfrentar este problema. El Programa Antiesclavitud de CIW ha contribuido a la investigación y procesamiento judicial de muchas operaciones de esclavitud.[20] El Programa de Justicia Alimentaria de CIW también dedica esfuerzos a eliminar la esclavitud promoviendo la educación de los trabajadores y una política de tolerancia cero al trabajo forzado en granjas participantes.[20] Sin embargo, el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos ha sido en gran medida incapaz de defender a los trabajadores en contra de los abusos a derechos humanos fundamentales. En Food Empowerment Project existe la determinación de informar al público sobre este tipo de abusos de modo que podamos estar listos para emprender acciones adecuadas cuando se presenten las oportunidades.

Lo que usted puede hacer

  1. Adquiera productos producidos de forma ética: Apoye la igualdad de todos los seres vivos y no solo elija un estilo de vida vegano sino también adquiera productos que no hayan sido producidos con mano de obra esclava o que hayan involucrado el sufrimiento de cualquier animal; humano o no humano. Si le es posible conseguir alimentos saludables, revise la lista de granjas participantes en el Programa de Justicia Alimentaria para que pueda adquirir productos producidos sin mano de obra esclava.
  2. Sume su voz: Apoye los movimientos organizados por los mismos trabajadores que buscan lograr cambios a nivel empresarial y político. Todos los trabajadores merecen respeto, un salario digno y buenas condiciones de trabajo.

*Tenga en cuenta lo siguiente: Aunque en Food Empowerment Project ofrecemos enlaces a las páginas Web de otras organizaciones, eso no significa que avalamos todo el contenido de dichas páginas Web o los fines de tales organizaciones.

Referencias:

[1] “United States.” The Global Slavery Index, Walk Free Foundation, 2018, https://www.globalslaveryindex.org/2018/findings/country-studies/united-states/#:~:text=NurPhoto%2FGetty%20Images-,Prevalence,every%20thousand%20in%20the%20country. Accessed 14 Sept. 2020.

[2] “Human Trafficking.” United Nations Office on Drugs and Crime, 2020, http://www.unodc.org/unodc/en/human-trafficking/what-is-human-trafficking.html. Accessed 14 Sept. 2020.

[3] The Typology of Modern Slavery: Defining Sex and Labor Trafficking in the United States. The Polaris Project, Mar. 2017, https://polarisproject.org/wp-content/uploads/2019/09/Polaris-Typology-of-Modern-Slavery-1.pdf. Accessed 14 Sept. 2020.

[4] Ripe for Reform: Abuses of Agricultural Workers in the H-2A Visa Program. Centro de los Derechos del Migrante, Inc., Apr. 2020, https://cdmigrante.org/wp-content/uploads/2020/04/Ripe-for-Reform.pdf. Accessed 15 Sept. 2020.

[5] Morales, Maricela. “A Local Victory for Farmworker Safety During COVID-19.” Received by lauren Ornelas, 17 Sep. 2020.

[6] “What Is Human Trafficking?” United States Department of Justice, https://www.justice.gov/humantrafficking/what-is-human-trafficking. Accessed 14 Sept. 2020.

[7] Immigrant Workers in U.S. Agriculture: The Role of Labor Brokers in Vulnerability to Forced Labor. Verité, Inc., Jun. 2010, http://digitalcommons.ilr.cornell.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=2174&context=globaldocs. Accessed 15 Sept. 2020.

[8] “New H-2A Guestworker Program Rule on Sheepherders Increases Wages But Problems Remain.” Farmworker Justice, 2015, https://www.farmworkerjustice.org/news-article/new-h-2a-guestworker-program-rule-on-sheepherders-increases-wages-but-problems-remain/. Accessed 15 Sept. 2020.

[9] H-2A Final Rule: Range Herding or Production of Livestock in the United States. United States Department of Labor (DOL), https://www.dol.gov/sites/dolgov/files/ETA/oflc/pdfs/herder_faq_round1.pdf. Accessed 15 Sept. 2020.

[10] Zachariah, Holly. “Four Accused of Trafficking Slave Labor at Egg Farms.” The Columbus Dispatch, 3 Jul. 2015, https://www.dispatch.com/article/20150703/news/307039818. Accessed 16 Sep. 2020.

[11] “Labor Trafficker Sentenced for Encouraging the Illegal Entry of Guatemalan Nationals, Including Unaccompanied minors, Into the United States.” United States Department of Justice, 19 Jun. 2020, https://www.justice.gov/usao-ndoh/pr/labor-trafficker-sentenced-encouraging-illegal-entry-guatemalan-nationals-including#:~:text=Herdman%2C%20U.S.%20Attorney%20for%20the,gain%20on%20September%2017%2C%202018. Press release. Accessed 16 Sept. 2020.

[12] Gillespie, Pat. “Sixth Immokalee Slavery Case Suspect Arrested – Group Accused of Keeping, Beating, Stealing from Immokalee Laborers.” The News Press, 18 Jan. 2008, https://www.sanders.senate.gov/newsroom/must-read/sixth-immokalee-slavery-case-suspect-arrested-the-news-press. Accessed 14 Sept. 2020.

[13] Slavery in the Fields and the Food We Eat. Coalition of Immokalee Workers, http://www.ciw-online.org/Resources/tools/general/10Slavery%20in%20the%20Fields.pdf. Accessed 14 Sept. 2020.

[14] Vanden Heuvel, Katrina. “The Nation: Florida’s Modern Slavery…The Museum.” NPR, The Nation, 29 Mar. 2010, http://www.npr.org/templates/story/story.php?storyId=125296794. Accessed 14 Sept. 2020.

[15] Asbed, Greg and Steve Hitov. Preventing Forced Labor In Corporate Supply Chains: The Fair Food Program and Worker-Driven Social Responsibility. Coalition of Immokalee Workers, 14 Jul. 2017, http://ciw-online.org/wp-content/uploads/HitovAsbedArticle_AuthorCopy.pdf. Accessed 14 Sept. 2020.

[16] Watanabe, Tessa. “Federal Grand Jury Indicts Associates of Beverly Hills Firm in Human-Trafficking Case.” Los Angeles Times, 4 Sept. 2010, http://www.latimes.com/news/local/la-me-0904-human-trafficking-20100904,0,708204.story. Accessed 15 Sept. 2020.

[17] Voyles, Karen. “Three Charged with Human Trafficking on Alachua County Farms.” The Gainesville Sun, 6 Jul. 2010, https://www.gainesville.com/article/LK/20100706/News/604155166/GS. Accessed 15 Sept. 2020.

[18] United States District Court, Northern District Of Florida Gainesville Division. United States of America vs. Ceneus, Bontemps, and Edouard, 19 Oct. 2010, https://assets.documentcloud.org/documents/2177327/carline-hot-pickers-superceding-indictment.pdf. Accessed 15 Sept. 2020.

[19] Voyles, Karen. “Charges Dropped in Human Trafficking Case.” The Gainesville Sun, 25 Jan. 2012, https://www.gainesville.com/article/LK/20120125/News/604131382/GS. Accessed 1 Oct. 2020.

[20] “Anti-Slavery Program.” Coalition of Immokalee Workers, http://ciw-online.org/slavery/. Accessed 16. Sept. 2020.