Photo Credit: Leah Choi

La industria de las comidas rápidas en los Estados Unidos ha pasado de generar seis mil millones de dólares anuales en ganancias en 1970[1] a embolsarse la colosal suma de doscientos mil millones anuales en 2015. [2] El aumento exponencial en el consumo de este tipo de comidas ha derivado en una amplia variedad de efectos negativos sobre la sociedad, tales como un incremento acelerado en la tasa de enfermedades relacionadas con la dieta, la explotación de los trabajadores, el abuso sistemático de los animales y la degradación ambiental. Esto es así en especial porque los principales ingredientes de este tipo de comidas son la carne, los productos lácteos y los huevos.

La influencia económica de la industria de las comidas rápidas no solo ha posibilitado un giro radical en los patrones alimentarios del país (y en todo el mundo), sino que ha cambiado de forma fundamental la manera como se producen los alimentos. El enorme poder de compra de esta industria y la demanda de enormes cantidades de productos de origen animal baratos se encuentran entre las principales fuerzas que impulsan la cría intensiva de animales, junto con los gigantescos subsidios gubernamentales a cultivos como el maíz y la soya; básicos para la alimentación de los animales y el fundamento sobre el que se sostiene esta industria.[3] Como consecuencia del ejercicio excesivo de su influencia económica, compañías transnacionales gigantescas, como McDonald’s, Burger King y KFC obtienen enormes ganancias de la venta de comidas rápidas a precios reducidos artificialmente.

Mientras tanto, aunque quedan ocultos bajo la sombra de las habilidosas campañas publicitarias multimillonarias lanzadas por esta industria, los verdaderos costos recaen sobre la salud pública, los trabajadores de comidas rápidas, el bienestar animal y el ambiente.

Las comidas rápidas y las enfermedades relacionadas con la dieta

A través de una gran cantidad de estudios científicos arbitrados fácilmente accesibles se ha establecido de forma concluyente que existe una correlación entre el consumo de carne y otros productos de origen animal, y muchos de los trastornos médicos más letales que agobian a la humanidad hoy en día, como son la enfermedad cardiovascular y la diabetes. En un artículo publicado por el Washington Post se citaban las conclusiones del análisis de varios estudios sobre el efecto del consumo de comidas rápidas sobre la salud cardiaca. En dicho análisis se encontró una relación entre consumir comidas rápidas más de dos veces por semana y tener «un mayor riesgo de padecer síndrome metabólico, diabetes tipo dos o morir de enfermedad coronaria». En este artículo se decía también que «… casi la mitad de los americanos [sic]* adultos consumen comidas rápidas al menos una vez por semana». [4]

fast food
© Christian Cable (CC BY 2.0)

Por desgracia, parece también que los niños estadounidenses están consumiendo más comidas rápidas. Una encuesta realizada en 2016 por investigadores de la Universidad de Connecticut reveló un aumento del 12% en la cantidad de padres de familia que compraban comidas rápidas a sus hijos en comparación con los resultados obtenidos en 2010. A pesar de que las cadenas de comidas rápidas están ofreciendo opciones más saludables, la mayoría de los niños sigue consumiendo los acompañamientos y bebidas malos para la salud. [5] Jennifer Harris, profesora adjunta de ciencias afines a la salud en la Universidad de Connecticut señaló que “… se ha producido un amento enorme en la publicidad de las comidas rápidas durante ese periodo”. [6] Un estudio publicado en 2015 en el Journal of Pediatrics, concluyó que “…los anuncios de comidas rápidas en los que se ofrecen juguetes gratuitos indujeron a los niños a pedirles a sus padres que los llevaran a esos restaurantes. Y entre más vieron dichos anuncios, mayor fue la frecuencia con la que consumieron comidas rápidas». [7] La publicidad digital que se trasmite a través de las redes sociales es un problema aún más preocupante. En un detallado informe publicado por la Organización Mundial de la Salud se menciona que “la publicidad digital que promueve el consumo de comidas no saludables entre los niños representa un riesgo particular. Las agencias publicitarias pueden dirigir sus anuncios a aquellos más susceptibles de adquirir los productos y se aprovechan de la vulnerabilidad de los niños que navegan la Internet…»[8] Las compañías de comidas rápidas gastaron en conjunto. 4.6 mil millones de dólares en publicidad en 2012. [9] Semejante cantidad de dinero les permite a estas compañías influenciar fácilmente a los más vulnerables. En un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Illinois, en Chicago, y de la Universidad Estatal de Arizona, se encontró que las cadenas de comidas rápidas están dirigiendo su publicidad a niños negros de bajos ingresos que tienen un mayor riesgo de ser menos saludables.[10] En un informe publicado en 2019 por el Rudd Center de la Universidad de Connecticut se respaldan los hallazgos anteriores y se indica que “las compañías dedicadas a la venta de comidas publicitan productos nutritivamente deficientes casi exclusivamente entre consumidores hispanos y negros. Los niños y adolescentes de estas minorías están expuestos a una gran cantidad de ese tipo de publicidad. Las categorías más promocionadas son: comidas rápidas, dulces, bebidas azucaradas y bocadillos. Estos productos contienen gran cantidad de azúcar, grasa, sodio y calorías. En conjunto constituyen la mayoría de las calorías vacías que consumen los jóvenes y contribuyen directamente a las enfermedades relacionadas con la dieta… Dichas enfermedades afectan desproporcionadamente a las comunidades de minorías.”[11] Por desgracia, esto no es algo que acabe de salir a la luz. En un artículo que apareció en la publicación California Law Review se reseñaba lo siguiente: «La abundancia excesiva de comidas rápidas y la falta de disponibilidad de alimentos saludables… han aumentado la vulnerabilidad de las comunidades afroamericana y latina a contraer enfermedades relacionadas con la dieta y morir de ellas. La perpetuación de las condiciones estructurales que subyacen a esta crisis de implicaciones raciales y de clase constituye un caso de ‘opresión alimentaria’”. [12]

Las comidas rápidas en las comunidades de minorías y vecindarios de bajos ingresos

En las comunidades de minorías y de bajos ingresos, con menor presencia de supermercados, es común encontrar un patrón de mayor concentración de locales de comidas rápidas. Policy Link publicó un informe sobre un estudio a nivel nacional, el cual reveló que el número de locales de las grandes cadenas de supermercados que tienen códigos postales correspondientes a zonas de bajos ingresos es un 25 por ciento menor que el número de dichos locales que tienen códigos postales correspondientes a zonas de ingresos medios. En comparación con las zonas en las que predomina la población blanca, el número de supermercados con un código postal correspondiente a zonas con mayoría de población afroamericana es apenas la mitad, y tan solo un tercio de ese número en las zonas con predominancia de población latina.[13] En un estudio más reciente publicado por Policy Link en 2013 se confirmó que “En muchas de las comunidades en las que no hay tiendas que ofrezcan alimentos saludables existe también una oferta excesiva de restaurantes de comidas rápidas, licorerías y otros locales de comidas procesadas baratas con poco o ningún valor nutritivo”.[14] Esta información concuerda con los resultados que se presentan en el informe elaborado por Food Empowerment Project: «Sacando a la luz la verdad sobre el Valle de la Abundancia «. La alta densidad de locales de comidas rápidas así como de licorerías y tiendas de conveniencia en estos vecindarios y su oferta de comidas baratas de alto contenido calórico, a menudo saca del mercado a los supermercados, a las tiendas de abarrotes y a las ferias del agricultor que ofrecen opciones dietéticas saludables, aunque a menudo más caras.[15] En otro informe de Food Empowerment Project, “Vallejo: La ciudad de las oportunidades no tiene acceso a alimentos saludables» se pueden encontrar resultados similares, según los cuales: «El 80% de todas las licorerías y el 71 de todas las tiendas de conveniencia en la ciudad de Vallejo se encuentran en los vecindarios de bajos ingresos”.

Los afroamericanos, los latinos y otras personas de minorías étnicas, quienes con más probabilidad viven en estas zonas sin acceso a alimentos saludables, sufren de forma desproporcionada mayores tasas de trastornos relacionados con la dieta en comparación con los blancos; y las comidas rápidas son uno de los factores principales responsables de esta diferencia. Quienes viven en estos vecindarios por lo general tienen a su disposición gran cantidad de restaurantes de comidas rápidas a los que pueden ir caminando desde sus hogares. Sin embargo, el supermercado o la tienda de abarrotes más cercanos podrían encontrarse a una gran distancia. Muchas personas de bajos ingresos tampoco cuentan con medios de transporte propios y tienen que tener dos trabajos para poder llegar a fin de mes. Por lo tanto, a esas personas a menudo les resulta más rápido, fácil y barato llevar a sus familias a los restaurantes de comidas rápidas que comprar y preparar sus propios alimentos en casa. Sin embargo, la dependencia en las comidas rápidas como fuente de nutrición (especialmente si se consumen por largos periodos de tiempo) provoca problemas de salud y una nutrición inadecuada. [16]

Las comidas rápidas y la globalización

McDonald’s, que fue fundada en 1948 por dos hermanos, posiblemente sea la compañía de comidas rápidas más conocida y representa un ejemplo óptimo de la expansión de las cadenas de comidas rápidas occidentales a los mercados globales. En 2018, McDonald’s era la segunda mayor cadena de comidas rápidas por detrás de Subway y la primera con respecto al valor de mercado global, equivalente $126 mil millones. [17] Cuenta con 37 mil locales en 120 países. [18]

Entre 2011 y 2016, las ventas de comida rápidas crecieron un 21.5 por ciento en los Estados Unidos y un 30 por ciento a nivel mundial. [19] En muchos de los países considerados como mercados emergentes, consumir una dieta de estilo occidental no se trata de la comida en sí misma, sino que es un símbolo de estatus social. [20]

Según declaró Matilda Laar, conferencista de la Universidad de Ghana, al The New York Times en 2017, “La gente hace alarde de llevar a sus hijos e hijas a comer a KFC y a las pizzerías porque les gusta exhibir su capacidad de compra”. [21] Por desgracias, el aumento en el consumo de comidas rápidas en todo el mundo conlleva el aumento en la incidencia de diabetes y de los trastornos relacionados con la dieta. [22] Según información de la Organización Mundial de la Salud, la incidencia de diabetes ha aumentado de 108 millones de personas en 1980 a 442 millones de personas en 2014[21] y se proyecta que aumente a 552 millones de personas en 2030. [24]

El impacto de las comidas rápidas sobre los trabajadores, los animales y el ambiente 

Además de perjudicar la salud humana, la industria de las comidas rápidas también tiene un efecto pernicioso sobre:

  • Los trabajadores: Existen cerca de 3.5 millones de trabajadores de la industria de comidas rápidas en los Estados Unidos en cualquier momento dado.[25] Por lo general ganan el salario mínimo, no tienen seguro médico ni derecho a sindicalizarse y las mujeres sufren regularmente acoso y violencia sexual, por lo que la plantilla se renueva constantemente. [26][27]
  • Los animales: Debido a que las compañías de comidas rápidas compran a los finqueros cantidades tan enormes de carne, productos lácteos y huevos, son capaces de ejercer una inmensa influencia sobre la manera como se crían los animales destinados a servir de alimento.[28] Debido a lo anterior, y para ser capaces de abastecer los enormes volúmenes de productos de origen animal que la industria de las comidas rápidas demanda y hacerlo al menor costo posible, las granjas de cría intensiva hacinan a los animales con el fin de maximizar el espacio (y a menudo los confinan en jaulas o encierros), los atiborran de antibióticos no terapéuticos y de hormonas de crecimiento artificiales, les amputan partes del cuerpo para evitar que se causen daños inusuales inducidos por el estrés, y finalmente los matan a velocidades vertiginosas en líneas de despiece mecanizadas (a menudo mientras los animales están aún conscientes). Las reses, los pollos y los cerdos que se crían para servir de alimento soportan una vida entera de dolor y sufrimiento en las granjas de cría intensiva, en las que se los trata como unidades de producción intercambiables. (En nuestra página sobre veganismo encontrará más información sobre cómo se explota a cada especie animal para servir de comida).
  • El ambiente: Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la industria pecuaria es responsable del «14.5 por ciento de todas las emisiones relacionadas con la actividad humana» y «juega un papel importante en el cambio climático». La cría de ganado para carne y leche dan cuenta de la mayoría la mayoría de esas emisiones.[29] Está también el problema del empacado de las comidas rápidas, el cual corresponde a casi la mitad de la basura que se encuentra en las calles de los Estados Unidos.[30] Con el fin de contener mejor la grasa, muchas compañías de comidas rápidas recubren el papel de los empaques con perfluoroalquilos; unos compuestos tóxicos que dañan al ambiente [31] y a la salud humana.[32]

Alimentos para el pensamiento 

Queda claro que a las grandes compañías de comidas rápidas no les importa nadie; ni los trabajadores, ni los animales, ni el ambiente, ni, por supuesto, la salud de las personas. Lo único que les interesa es lucrar. Nos gustaría pedirle a la gente que no compre sus alimentos a estos gigantes de las comidas rápidas, pero sabemos que esto no siempre es posible. Pero incluso cuando no exista la posibilidad de elegir otra cosa, si nos aseguramos de pedir una opción vegana; podremos aún marcar una diferencia.

Referencias: 

[1] Schlosser, Eric. Fast Food Nation: The Dark Side of the All-American Meal. Houghton Mifflin: 2001. p. 3.  http://books.google.com/books?hl=en….v=onepage&q&f=false (12/15/18)

[2]  Sena, M. (n.d.) “Fast Food Industry Analysis 2018 – Cost & Trends.” https://www.franchisehelp.com/industry-reports/fast-food-industry-analysis-2018-cost-trends/ (12/15/18)

[3] Hyman, Mark. “Why Quick, Cheap Food Is Actually More Expensive.” Huffington Post. August 14, 2010. (Updated 12/6/17) http://www.huffingtonpost.com/dr-mark-hyman/why-quick-cheap-food-is-a_b_681539.html?view=print (12/15/18)
[4] Brissette, Christy. “This is your body on fast food.” The Oakland Press. March 14, 2018. https://www.theoaklandpress.com/lifestyles/health/this-is-your-body-on-fast-food/article_32ef33ce-f609-5768-aad6-2176c069fb61.html (12/29/18)

[5] Welch, Ashley. “U.S. kids eating more fast food, healthier offerings not helping.” CBS News. September 17, 2018. https://www.cbsnews.com/news/kids-eating-more-fast-food-healthier-offerings-not-helping/ (12/29/18)

[6] Howard, Jacqueline. “Here’s how much fast food Americans are eating.” CNN Health. October 3, 2018. https://www.cnn.com/2018/10/03/health/fast-food-consumption-cdc-study/index.html (12/29/18)

[7] Dickey, Jack. “Kid’s TV Ads for Fast Food Work Just as They’re Supposed To.” Time. November 1, 2015. http://time.com/4095517/fast-food-advertising-kids/ (12/29/18)

[8] Parks, Troy. “WHO warns on kids’ digital exposure to junk-food ads.” American Medical Association. December 16, 2016. https://www.ama-assn.org/delivering-care/population-care/who-warns-kids-digital-exposure-junk-food-ads (12/29/18)

[9] Harris J, Schwartz M, Munsell C, Dembek C, Liu S, LoDolce M, Heard A, Fleming-Milici F. “Fast Food F.A.C.T.S 2013 – Measuring Progress in Nutrition and Marketing to Children and Teens.” Rudd Report. November 2013. http://fastfoodmarketing.org/media/FastFoodFACTS_Report.pdf (12/29/18)

[10] Rothkopf, Joanna. “Fast food chains aggressively market to poor black kids.” Salon. November 13, 2014 https://www.salon.com/2014/11/13/fast_food_chains_aggressively_market_to_poor_black_kids/ (12/30/18)

[11] Harris J, Frazier III W, Kumanyika S, Ramirez A.Increasing disparities in unhealthy food advertising targeted to Hispanic and Black youth.” Rudd Report. January 2019 http://uconnruddcenter.org/files/Pdfs/TargetedMarketingReport2019.pdf (2/10/19)

[12] Freeman, Andrea. “Fast Food: Oppression through Poor Nutrition.” California Law Review, Vol. 95. Iss. 6 2007. https://scholarship.law.berkeley.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1198&context=californialawreview (12/15/18)

[13] Policy Link. “Equitable Development Toolkit: Access to Healthy Food.” January 2010. http://www.policylink.org/sites/default/files/access-to-healthy-food_0.pdf  (12/15/18)

[14] Policy Link, “Access to Healthy Food and Why It Matters.” November 2013. file:///Users/administrator/Downloads/GROCERYGAP_FINAL_NOV2013.pdf (12/26/18)

[15] Severson, Kim. “Los Angeles Stages a Fast Food Intervention.” Los Angeles Times. August 13, 2008. http://www.nytimes.com/2008/08/13/dining/13calo.html?scp=16&sq=food%20deserts&st=cse (12/15/18)

[16] Block, Jason P., et al. “Fast Food, Race/Ethnicity, and Income: A Geographic Analysis.” American Journal of Preventive Medicine. 2004: v27(3), p. 0749-3797. http://www.eatbettermovemore.org/…Fast_Food_RaceEthnicityand_Income.pdf (12/15/18)

[17] Statista. “Most valuable fast food brands worldwide in 2018.” https://www.statista.com/statistics/273057/value-of-the-most-valuable-fast-food-brands-worldwide/ (12/15/18)

[18] United States Securities and Exchange Commission Form 10-K: McDonald’s Corporation. December 31, 2017. https://www.last10k.com/sec-filings/mcd#fullReport (12/15/18)

[19] Searcey, D., & Richtel, M. “Obesity Was Rising as Ghana Embraced Fast Food. Then Came KFC.” The New York Times. https://www.nytimes.com/2017/10/02/health/ghana-kfc-obesity.html (12/15/18)

[20] Searcey, D., & Richtel, M. “Obesity Was Rising as Ghana Embraced Fast Food. Then Came KFC.” The New York Times. https://www.nytimes.com/2017/10/02/health/ghana-kfc-obesity.html (12/15/18)

[21] Searcey, D., & Richtel, M. “Obesity Was Rising as Ghana Embraced Fast Food. Then Came KFC.” The New York Times. https://www.nytimes.com/2017/10/02/health/ghana-kfc-obesity.html (12/15/18)

[22] Pan, A., Malik, V., Hu, F. B. “Exporting Diabetes to Asia: The Impact of Western-Style Fast Food.” https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3401093/ (12/15/18)

[23] World Health Organization: Media Centre. Diabetes. November 2017. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs312/en/ (12/15/18)

[24] Pan, A., Malik, V., Hu, F. B. “Exporting Diabetes to Asia: The Impact of Western-Style Fast Food.” https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3401093/ (12/15/18)

[25] Statista. “Number of employees in the United States fast food industry from 2004 to 2018.”  https://www.statista.com/statistics/196630/number-of-employees-in-us-fast-food-restaurants-since-2002/ (3/22/18)

[26] Judkis, M. & Heil, E. “Rape in the storage room. Groping at the bar. Why is the restaurant industry so terrible for women?” The Washington Post. November 17, 2017. https://www.washingtonpost.com/lifestyle/food/rape-in-the-storage-room-groping-at-the-bar-why-is-the-restaurant-industry-so-terrible-for-women/2017/11/17/54a1d0f2-c993-11e7-b0cf-7689a9f2d84e_story.html?utm_term=.1ddd57d1313d (3/29/18)

[27] “The Download.” MIT Technology Review. March 13, 2018. https://www.technologyreview.com/the-download/610518/mcdonalds-tech-pushes-are-putting-more-on-its-employees-plates-and-its-pushing (12/15/18)

[28] Mason, Caleb. “The Fast Food Jungle.” In These Times. April 30, 2001. http://www.inthesetimes.com/issue/25/11/mason2511.html (2/21/19)

[29] “Tackling Climate Change Through Livestock: A Global Assessment of Emissions and Mitigation Opportunities.” The United Nations: Food and Agriculture Organization. Rome 2013. http://www.fao.org/docrep/018/i3437e/i3437e.pdf (12/23/18)

[30] Schwartz, A. “How Fast Food Chains Could Prevent Water Pollution.” (June 22, 2011) https://www.fastcompany.com/1762364/how-fast-food-chains-could-prevent-water-pollution (2/5/18)

[31] “Toxilogical Health Profile for Perfluoroalkyls.” Agency for Toxic Substances & Disease Registry. 2018. https://www.atsdr.cdc.gov/toxprofiles/tp.asp?id=1117&tid=237 (12/15/18)

[32] Hawthorne, Michael. “Potentially dangerous chemicals found in fast-food wrappers, researchers say.” Chicago Tribune. February 1, 2017. http://www.chicagotribune.com/lifestyles/health/ct-fast-food-chemicals-in-packaging-20170201-story.html (2/26/17)

*This article only refers to the United States, as “America” would include all of the Americas.